30 octubre 2009

saquitos para dormir calientito para bebé

Estos hermosos sacos para dormir, mantendrán a tu bebé calientito en la noche, sin necesidad de cobija. Por fuera son de un lindo algodón estampado, grueso. Por dentro son de suave molletón. Cuentan con un cierre que se abre desde abajo para facilitar el cambio de pañal y para evitar que el bebé se lo quite.

Hay de diferentes largos, tienen un suave cuello de algodón. El cierre en la parte superior tiene una protección de tela para no lastimar el cuello del bebé. De excelente calidad, inclusive se pueden usar reversibles





Puedes comprarlos a través de la tienda cozybebe

18 octubre 2009

El libro Besame Mucho de Carlos Gonzalez en México


¡El libro Besame Mucho de Carlos Gonzalez esta disponible en México! Este maravilloso relato, nos enseña de una manera intuitiva, como el criar a nuestros hijos siguiendo a nuestro corazón, es la manera mas humana de criar. Este fabuloso libro, es básico para cualquier nueva mamá (¡y papá!). Si quieres criar a tus hijos de una manera natural, con una crianza con apego y respetuosa, no te pierdas su lectura! Puedes comprarlo en Mexico en la tienda COZYBEBE, donde ademas encontraras ayuda e información para una crianza con respeto y con apego. Lo puedes adquirir en LIBRO Besame Mucho de Carlos Gonzalez en Mexico Puedes ver otros libros relacionados con el tema de la crianza natural en la Tienda COZYBEBE

Cuando mi mamá


Cuando mi mamá llegaba
y en sus brazos me tenía
mi corazón fue poesía
y en sus latidos rimaba
Cualquier dolor se alejaba
si en su pecho me dormía
con su aroma ella envolvía
los sueños que yo soñaba
Y nada se comparaba
a aquella dulce armonía
al tierno amor que sentía
de ver como me miraba
con mis ojos que se abrían
cuando yo me despertaba...
J. C. A

Juan Carlos Andrade

07 octubre 2009

nutrición emocional Laura Gutman


Nutrición emocional. Si hemos atravesado nuestra infancia poco amparados o poco protegidos, haciendo grandes esfuerzos para sobre adaptarnos, es posible que en la actualidad entremos en competencia con los niños desde el hambre emocional. Grandes y pequeños nos pelearemos por un trozo de mirada, quejándonos de que nuestros hijos “están terribles”, son muy “demandantes”, estamos hartos de que “se enfermen”, o que “no respeten a los mayores”. Nos parece inaceptable que abandonen la escuela o que se droguen o que no coman o que se escapen o que tengan sexo sin protegerse.Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia, va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido. La edad no calma la sed. La edad sólo disfraza las necesidades primarias en otras más presentables en sociedad. El niño necesitado se convertirá en un joven desesperado, ávido, feroz. Por eso, no importa con cuánta comida se atosigue, cuánta droga lo calme, cuánta agresión drene o cuántas pastillas lo duerman…no va a obtener cuidados maternos. Esto es consecuencia de una gran equivocación. Porque toda droga va a requerir más dosis. Toda relación dependiente lo va a llevar a relaciones aún más destructivas. Toda dieta lo va a arrojar a un circuito de restricciones. Todo acceso al alcohol lo va a dejar más prisionero de sus borracheras. Y toda distancia emocional lo va a colocar cada vez más lejos en su propio desierto.Es verdad que tenemos la intención de amar y educar a nuestros hijos. Resulta que el amor puede estar presente como idea personal y colectiva. Pero amar concretamente a los hijos todos los días y todas las noches requiere comprender de dónde venimos…para entender las contradicciones profundas que sentimos cuando nuestros hijos pequeños nos demandan atención, presencia, conexión y amparo. Si nos sentimos desbordados o exigidos, es urgente emprender un camino de conocimiento personal, haciéndonos cargo de las improntas básicas que tenemos grabadas bajo la falta de cuidado o de palabras. Esas necesidades infantiles no nos fueron satisfechas en el pasado. Ahora nos corresponde reconocer qué es lo que nos ha acontecido, para decidir qué haremos hoy, es decir, cómo alimentaremos a nuestro niño herido y hambriento, para no trasladar esa hambre sobre nuestros hijos.

Laura Gutman

¡Carga a tu bebé!