08 julio 2010

no dones leche en polvo en las emergencias por catástrofes, es peligroso

A veces no imaginamos por qué no debemos donar leche en polvo. En el caso de Monterrey, y con la escasez de agua, no hay condiciones de salubridad necesarias para preparar la leche. Les dejo las reflexiones al respecto del pediatra Carlos Gonzalez:


Las donaciones de leche para el biberón en casos de catástrofe (guerra, terremoto, inundación...) son sumamente peligrosas. En realidad no son donaciones, sino muestras gratuitas: es el medio por el que las empresas lácteas compiten para hacerse con nuevos mercados. Si estás atenta a las noticias, muchas veces habrás oído cómo ha salido un avión cargado de leche... raramente oirás de un avión cargado de macarrones o lentejas.


Porque las empresas que venden macarrones o lentejas, fuera de que alguna en concreto tenga un director especialmente generoso o solidario, no tienen un interés comercial en hacer una donación. Mientras el país en cuestión esté en ruinas, no pagarán por la comida; cuando superen la catástrofe, se comerán sus propias lentejas cultivadas en su país, o sus propios macarrones fabricados por empresas locales. En cambio, si en un país del tercer mundo consigues cargarte la lactancia, consigues que millones de madres abandonen la lactancia y millones de médicos y enfermeras aprendan las ventajas del biberón, que sin duda es buenísimo porque la asociación X nos lo regalaba para ayudarnos, luego tendrás un mercado cautivo que valdrá millones, porque esa leche no se fabrica en el país y la tendrán que importar, y acostumbrados a la marca Z probablemente seguirán comprando la marca Z. Hace años pidieron que los donativos fueran con una etiqueta blanca, "leche para bebés", sin marca, y los fabricantes, claro, no quisieron. Además, muchas veces la empresa fabricante se ahorra el transporte: se limita a entregarle las muestras gratuitas a una ONG (por suerte las ONG serias ya no las aceptan, pero a veces encuentras a un primo), o a un gobierno, y estos pagan los portes. Y el mercado de la lactancia, no nos engañemos, está en el tercer mundo. En España sólo nacen menos de 500.000 niños al año; en Indonesia más de 5 millones, en la India más de 25 millones... Son muchos más clientes, aunque algunos se mueran por el camino, aunque sólo se compren una lata de leche por semana y la diluyan para que dure...

Hace unos años, acababa de terminar la guerra de Sarajevo, conocí a un pediatra bosnio en un congreso. Había pasado hambre, estaba delgadísimo, y en las comidas recogía hasta la más minúscula miga de pan que cayera en el mantel y se la comía. Nos explicó como al principio de la guerra la mortalidad infantil aumentó espectacularmente, porque fueron inundados con muestras gratuitas. Claro, no todos los profesionales tienen buena formación sobre lactancia, igual que pasa aquí. Muchos empezaron a recomendar "ayuditas", pensaban que las madres, "estresadas" por la guerra, no tendrían leche, o que al quitarle a una madre mal alimentada la pesada "carga" de tener que dar el pecho le hacías un favor. Sin agua potable ni gas para hervirla (lo mismo que ocurre ahora en Gaza), cuando las explosiones destruyen las alcantarillas y la mierda inunda las plantas bajas... la mortalidad fue enorme. Tuvieron que ser los pediatras más concienciados los que fueran a quejarse a UNICEF, que convocó una reunión de todas las ONG sobre el terreno, acordaron no distribuir más donaciones, realizaron cursos para el personal... en pocos meses, mientras la guerra continuaba, habían conseguido tasas de lactancia materna más altas y una mortalidad infantil más baja que antes de la guerra.

Por supuesto algunos niños necesitan leche artificial en las guerras; pero para esos pocos ya se consigue leche sin necesidad de espectaculares cargamentos de muestras. Y esos niños, en esas condiciones, tienen un riesgo de muerte tan alto que ya no vale aquello de "la madre es libre para decidir, y si ha elegido la lactancia artificial...".En esas condiciones hay que hacer todo lo posible para que la madre relacte, aunque lleve meses sin dar el pecho, o para encontrar una nodriza. Y tristemente eso no es muy difícil, porque los bebés son más frágiles que los adultos: en cualquier catástrofe hay más madres sin bebé que bebés sin madre.

Saludos

Carlos González

06 julio 2010

La lactancia materna salva vidas en Monterrey

Testimonio de una mamá lactante en Monterrey, México:
NO DONES LECHE EN POLVO, es peligrosa para los bebés, no hay condiciones suficientes de higiene para prepararla.

Hola mamis les quiero compartir que mi bebita cumple 13 meses de Lactancia Materna ella es muy sana esta empezando a dar sus primeros pasos :) les quiero comentar que en mi ciudad llego hace unos dias el Huracan Alex y dejo un sinfin de desastres materiales, sin agua, sin luz, sin vias de comunicacion, la Lactancia materna salva vidas, se imaginan las personas que dan formula a sus bebes, sin tener agua limpia para hacer la formula, sin gas para hervir el agua ó sin luz para calentar la formula, y claro sin agua para seguir lavando los biberones. Mamis si es su deseo amamanten a sus
bebes:)
Nosotros estamos bien, sin agua potable pero conseguimos agua embotellada. A todos las mamis que estan en México, acudan a la cruz roja a donar para toda la gente que nos necesita en el norte del pais.
Gracias.
María de Jesús y Sophie en Santa Catarina MTY

Si necesitas ayuda para amamantar, llama a la Liga de La Leche www.llli.org/mexico

05 julio 2010

Separaciones tempranas, Laura Gutman


A continuación comparto un excelente artículo de la Terapeuta Argentina Laura Gutman, no sigamos haciendo a nuestros hijos lo que nosotros mismos padecimos
Separaciones tempranas

La necesidad básica primordial de todo niño humano, es el contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano. No es más complicado que “eso”. Sin embargo, algo que debería ser sencillo y espontáneo, lo hemos convertido en un problema. Casi todos apuntamos a que el niño pequeño “no nos moleste”. Es extraño. Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que el cuerpo del niño esté separado: Solo en su cuna. Solo en su cochecito. Solo en su sillita.

Apenas nace, suponemos que debería dormir solo. Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto. Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia.

Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y no tocar al niño, porque tocar nos duele. Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.
Laura Gutman

03 julio 2010

Diez cosas que hacer en lugar del castigo

Traducido por Ana Charfén, IBCLC.
Muchas veces podemos evitar el mal comportamiento de nuestros hijos, y evitar castigarlos:

Esto lo tengo impreso desde hace 11 años en una hoja pegada en la puerta de la cocina:


1. Prevén que ocurra el comportamiento no deseado, satisfaciendo las necesidades de tu hijo en el momento que las expresan. Este es tal vez el mejor acercamiento al problema. No solo previene el mal comportamiento, sino que le dice al niño que realmente lo amas y te preocupas por el. Con sus necesidades cubiertas, es libre de avanzar hacia el siguiente paso del aprendizaje.

2. Provee un ambiente seguro y a prueba de niños. No tiene caso tener objetos muy valiosos al alcance de un niño pequeño, cuando se pueden guardar hasta que el niño es suficientemente grande para manejarlos con cuidado. Para los niños mayores, dales oportunidades para que jueguen activamente.

3. Aplica la regla de oro. Piensa como te gustaría ser tratado si te encontraras a ti mismo en las mismas circunstancias que tu hijo, y tratalo de la misma manera, la naturaleza humana es la misma sin importar la edad.

4. Muestra empatía por los sentimiento de tu hijo. Aunque el comportamiento de tu hijo parezca ilógico, los sentimientos subyacentes y necesidades son reales y necesitan ser tomados en serio. Decir cosas como "Te ves realmante enojado" es una buena manera de mostrar a tu hijo que te preocupas por sus necesidades y sentimientos.

5. Valida los sentimientos de tu hijo, para que sepa que entiendes y te preocupas, que es aceptable tener cualquier sentimiento que muestre, y que no va a ser rechazado por tener cualquier clase de sentimientos. Por ejemplo: "Eso me asustó a mi también!"

6. Satisface la necesidad subyacente que condujo al comportamiento en primera instancia. Si castigamos solo el comportamiento externo, la necesidad no satisfecha resurgirá en otras maneras hasta que sea finalmente satisfecha. Un ejemplo sería: "Te sientes triste porque tu amigo se mudó?".

7. Mantente del lado de tu hijo. Siempre que sea posible trata de encontrar una solución en la que todos ganen y las necesidades de todos sean resueltas. Para adquirir habilidades de resolución de conflictos, considera un curso de comunicación sin violencia.

8. Asegúrale a tu hijo que es amado y apreciado. El llamado mal comportamiento es a menudo el modo del niño de expresar su necesidad de mas amor y atención, en el mejor modo que lo puede hacer en ese momento. Si pudiera expresar su necesidad de una manera más madura, lo haría. Por ejemplo, podrías preguntar: "te gustaría que leyéramos un libro para que estemos más tiempo juntos?"

9. Provee experiencias positivas alternas y actividades productivas. Ofrece crayones, lee una historia, dale un baño en tina para que juegue en el agua, o sal a caminar con el. Esto puede cambiar el foco de una situación que se ha convertido en demasiado estresante para resolverse en ese momento: "Vamos a jugar con plastilina!".

10. Preguntate a ti mismo: "Cuando recuerde esto me reiré?" Si así lo es, por que no empezar desde ahora?. Aprovecha la oportunidad de crear el tipo de memoria que quisieras tener cuando recuerdes este día. Las situaciones de más reto pueeden ser desactivadas con un poco de buen humor: "Oh no, pintaste a tu hermano de verde? esperen, voy por la cámara".

Programa de Radio Tema Lactancia Materna y La Liga de La Leche

Programa Crónicas de Salud con Ethel Soriano. Corresponde al 24 de junio de 2010. El tema es lactancia materna, hablan las Líderes Tammy Ruzansky y Ana Charfén

¡Carga a tu bebé!