21 enero 2011

Rosa Jové: ASÍ EVOLUCIONA EL SUEÑO DE LOS BEBÉS

Artículo de Rosa Jové: ASÍ EVOLUCIONA EL SUEÑO DE LOS BEBÉS
editado por trece de la revista El mundo de tu Bebé


Saber cuándo su bebé dormirá de un tirón es una de las preocupaciones de la mayoría de padres primerizos. El cansacio y las dificultades de adaptación al nuevo ritmo de vida les hacen ver los despertares de su hijo como un problema cuando, en realidad, no lo es. Tanto los niños como los adultos tenemos despertares nocturnos. La única diferencia es que nosotros sabemos volvernos a dormir, ellos no. Pero algún día lo conseguirán.

Un recién nacido se diferencia muy poco del pequeño bebé intrauterino que era unos segundos antes. Por eso, en el fondo, precisa los mismos cuidados. Necesita que se le ofrezca comida cuando tiene hambre, ya que en el vientre materno la alimentación era automática, y mucho contacto físico, puesto que en el útero materno estaba permanentemente abrazado. Pero casi nada más. La ropa, los pañales... son cosas que el bebé no va a reclamar si se encuentra arropado por los brazos de sus papás.

¿Y dormir? ¿Cómo hemos de enseñar a dormir a los recién nacidos? Pues de ninguna manera, porque ya nacen sabiendo dormir. Ésta es una necesidad vital básica sin la cual no sobreviviríamos mucho tiempo, así que la naturaleza se encarga de que poseamos esa facultad incluso antes de nacer. Pero no siempre es igual, sino que el sueño va evolucionando, adaptándose a las necesidades del ser humano en cada momento.

LOS PRIMEROS TRES MESES

Los bebés ya duermen en el útero materno. Se ha comprobado que a partir de los 6 meses tienen una fase de sueño activo, y a partir de los siete, una de sueño más tranquilo. En esas dos fases ocupan la mayor parte del tiempo.

Cuando un niño nace, su sueño es casi igual al que tenía en el vientre de su madre. Por lo tanto, si se reproducen las condiciones del seno materno, dormirá cuanto necesite. No hay que olvidar que las horas que precisa cada bebé son diferentes, y que varían entre las 12 y las 16 horas los primeros días.

Pero ¿sabemos cómo es el sueño de un bebé de pocos meses?

-Ultradiano. Los horarios de los bebés son caóticos. Hasta que no son más mayores no adquieren el ritmo circadiano, el que permite diferenciar el día de la noche. También necesita dormir más horas. Conforme vaya creciendo, se reducirán hasta llegar a las ocho de media que necesitan los adultos.

-Polisecuencial. ESo significa que un niño duerme varias veces durante todo el día. Los adultos frecuentemente dormimos de un tirón (por la noche), pero los bebés de menos de tres meses duermen varias veces a lo largo del día.

-Bifásico. Las fases de sueño también son diferentes ya que los adultos tenemos cinco fases y los recién nacidos, sólo dos. Nuestras cinco fases van desde que estamos despiertos (vigilia), pasando por la fase I de adormecimiento, la fase II de sueño ligero, hasta las fases III y IV de sueño profundo. También tenemos una última fase, la REM. Los bebés sólo tienen fase REM y una fase de sueño ligero. El resto las adquieren con el paso del tiempo.

-Tiene un 80% de sueño REM. Esta fase, aquella en la que soñamos, tiene como misión recolocar en nuestro cerebro los aprendizajes realizados durante el día y gestionar las emociones. Es por eso que los recién nacidos tienen un 80% de sueño en fase REM, ya que apenas se cansan físicamente y no necesitan fases de sueño profundo. En cambio, aprenden muchas cosas y necesitan más sueño REM. A medida que van creciendo y hacen más ejercicio físico, esta proporción se va modificando.

-Los ciclos son más cortos. Los de los bebés duran unos 45 minutos, mientras que los de los adultos pueden ser de hasta 90 minutos.

Para que un lactante de pocos meses duerma correctamente hay que procurar que se sienta seguro y cuidado permenentemente. Un niño amorosamente atendido y alimentado a demanda dormirá siempre que lo necesite, aunque sea en horas y períodos distintos de otro bebé de la misma edad.

DE LOS 4 A LOS 7 MESES

El bebé va creciendo y madurando, y su sueño también. Tres son las palabras que definen su descanso en esta etapa:

-Circadiano. Es decir, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Aunque cada niño va a su ritmo, por lo que las cifras son variables, la mayoría de los bebés de siete meses suelen hacer un par de siestas durante las horas diurnas y duerme por la noche durante un período de tiempo más o menos largo. Además el número global de horas de descanso se reduce hasta situarse entre las 10 y las 15.

-Secuencial. A partir de este momento tiene adquiridas casi todas las fases del sueño del adulto, puede unirlas con más facilidad y, por lo tanto disfrutar de períodos de sueño de más de un ciclo.

-Inestable. El sueño entre los cuatro y siete meses es muy inestable porque van surgiendo las fases que faltan y el bebé necesita adaptarse a ellas. Es un período de transición el el que los despertares son muy frecuentes, a veces incluso más que en los primeros meses. ¿Por qué? ¡Pues porque están practicando! Ahora hay más fases y más cambios, y los niños deben ensayar para aprender.

Esta época suele ser de especial dificultad para los padres puesto que el sueño de su hijo es muy ligero, con frecuentes despertares. AFortunadamente, siempre hay algo que ayuda al niño a conciliar mejor el sueño (estar cerca de los adultos, una canción, un muñeco, el silencio, el ruido...). Ésta es una etapa transitoria y lo que se debe intentar es, simplemente, que el niño duerma lo mejor posible.

DE LOS 8 A LOS 24 MESES

En esta etapa, el sueño de muchos niños es básicamente:

-Temido. Imaginen que un recién nacido duerme durante dos horas. Cuando se despierte pensará que se encuentra en el mismo momento que dos horas antes,puesto que no tiene idea el paso del tiempo ni tampoco de lo que ha pasado. Pero un niño de 8 meses sí la tiene. Empieza a darse cuenta de que hay un período de tiempo -cuando se va a dormir- en que se separa de sus padres y que, además , no sabe lo que sucede entretanto. Es por ese motivo que intenta retrasar al máximo el momento de meterse en la cama. En estas edades es muy frecuente que algunos niños pequeños se queden completamente dormidos mientras hacen acitividades que ocultan momentáneamente la idea de que van a separarse de sus padres: jugando, paseando, viendo la tele...

Para que aprendan a regular esa ansiedad, debemos calmarles antes de que se vayan a dormir. Tamibén es importante dejarles bien claro que no deben temer ese momento porque siempre estaremos con ellos si nos necesitan.

-Inquieto. Se ha comprobado que mientras se duerme, sobre todo en fase REM, todo aquello que preocupa puede asimilarse, pero también provocar pesadillas y otros trastornos que, curiosamente, suelen aprarecer a estas edades. La razón es que ésta es una etapa de muchos aprendizajes para el niño. En algún momento durante estos meses empieza a andar y a inverstigar un entorno desconocido hasta entones, lo que le produce mucha ansiedad. El inicio de la alimentación complementaria y, más tarde, la retirada el pañal tamibén son frecuentes motivos de ansiedad infantil y de regañinas de muchos padres a sus hijos.

¿Te extraña que su sueño sea inquieto? Les ocurre lo mismo que a los adultos, que cuando estamos nerviosos dormimos bastante peor. Por todas estas razones, el sueño de los niños es agitado y los despertares por la noche aún están presentes en la mayoria.

DE LOS 3 A LOS 5 AÑOS

Cuando llegan a esta edad, los niños tienen más horas de actividad diruna, lo que determina que el tiempo de sueño se reduzca -es la época en la que se suelen eliminar espontáneamente las siestas-, y tan sólo exista un período de descanso nocturno de unas 10-12 horas. En este momento puede afirmarse aque el sueño infantil ya es muy parecido al de los adultos.

¿Te has fijado? En cada período de nuetra vida el sueño se adapta perfectamente a nuestras necesidades. ESo provoca que el descanso de un adulto sea diferente del de un recién nacido, y también del de un anciano, que casi no tiene sueño profundo y, en cambio, suele tener más períodos de sueño ligero y necesidad de dormir pequeñas siestas durante el día.

El sueño es un proceso evolutivo. Nacemos sabiendo dormir y vamos desarrollando y adaptando esta acitividad según la edad. Simplemente es cuestión de saber cómo es el sueño infantil en cada momento para ayudarlo a evolucionar correctamente.

El modo de crianza de los ancestros propicia el desarrollo moral de los niños

El modo de crianza de los ancestros propicia el desarrollo moral de los niños
tomado de tendencias21

Juego libre, familias extensas y contacto físico frecuente, en las raíces de la empatía

El tipo de crianza que aplicaban nuestros ancestros lejanos propicia el desarrollo moral de los niños pequeños. Esto es lo que ha revelado una investigación en la que se constató que los niños en edad preescolar son más empáticos, compasivos y cooperativos, si a lo largo de su corta vida han recibido cariño en forma de contacto físico frecuente, si han sido amamantados durante bastante tiempo o si se les ha animado a que jueguen libremente con otros niños. Por el contrario, ciertas costumbres de crianza actuales pueden potenciar el efecto contrario, advierten los expertos.
Por Yaiza Martínez.
 Los niños en edad preescolar son más empáticos, compasivos y cooperativos si a lo largo de su corta vida han recibido cariño en forma de contacto físico frecuente; si han sido amamantados durante bastante tiempo, si han dormido con sus padres o si se les ha animado a que jueguen libremente con otros niños.

Esto es lo que sugieren los resultados de tres estudios dirigidos por la psicólogo de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, Darcia F. Narvaez, especializada en el desarrollo de la moral y del carácter de los más pequeños.

Según explica Narvaez en un comunicado emitido por la Universidad de Notre Dame, estos resultados demostrarían que: “las raíces del funcionamiento moral se forman en los primeros años de vida, durante la infancia, y dependen de la calidad afectiva de la familia y del apoyo que reciban los niños por parte de su comunidad”.

Por otro lado, los estudios realizados han revelado que existe una relación entre las prácticas educativas comunes en las sociedades cazadoras-recolectoras (en las que los humanos se han desarrollado durante el 99% de su historia) y una mejor salud mental, una mayor empatía y una mayor inteligencia en los niños.

Mirando a los ancestros

Las tres investigaciones realizadas por Narvaez y sus colaboradores fueron, en primer lugar, un estudio observacional (sin intervención de los investigadores, que se limitaron a medir las variables definidas) sobre las prácticas educativas de padres de niños de tres años de edad.

En segundo lugar, los investigadores realizaron un estudio longitudinal sobre la relación entre ciertas prácticas de educación y el abuso infantil. Los datos analizados en esta parte de la investigación fueron tomados de una investigación anterior, realizada por otro psicólogo de la Universidad de Notre Dame, John G. Borkowski, especializado en el impacto de los abusos infantiles y de la negligencia en el desarrollo de los niños.

Por último, se hizo un estudio comparativo de las prácticas educativas de madres estadounidenses y de madres chinas.

A partir de todas estas investigaciones, Narvaez identificó seis características de la crianza comunes en los tiempos de nuestros ancestros lejanos y que, en la actualidad, aún influyen en el correcto desarrollo moral de los niños.

Una de estas características sería el hecho de mantener mucho contacto positivo con los bebés y niños pequeños (cogerlos, acurrucarlos, abrazarlos, etc.). La segunda de ellas es la de responder rápidamente a las quejas y llantos de los bebés.

Evitar ciertos trastornos

Según Narvaez, esta prontitud en la atención hace que el niño no se altere y, en consecuencia, a su cerebro no lleguen las sustancias químicas tóxicas que produce el propio organismo en situaciones de estrés: “La calidez, el cuidado sensible hacia los niños, permite que sus cerebros estén en calma durante los años en que su personalidad se está formando”, afirma la psicólogo.


Otra característica de la crianza practicada por nuestros ancestros y que tiene un efecto positivo en el desarrollo infantil incluso en la actualidad es la de la lactancia materna durante un largo periodo (entre los dos y los cinco años).

Según Narvaez, el sistema inmunológico de los niños no está completamente formado hasta los seis años, y la leche materna proporciona la base para dicha formación.

En cuarto lugar, el hecho de que los niños puedan crecer con otros adultos que los cuiden y los quieran, más allá de los padres, también resulta positivo para el desarrollo moral de los niños, al igual que poder practicar el juego libre con compañeros de juegos de edades diversas.

En este sentido, estudios anteriores ya habían demostrado que los niños que no juegan lo suficiente durante su infancia son más propensos a padecer trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y otros desórdenes de la salud mental.

Una última característica que favorecería un óptimo desarrollo de la moral infantil serían los partos naturales, que estimulan en las madres la generación de las hormonas necesarias para cuidar al recién nacido y establecer con él el vínculo más apropiado.

Un tema preocupante

Tras constatar que la crianza con estas características favorece un desarrollo moral óptimo en los niños, Narvaez alerta del hecho de que, al menos en Estados Unidos, se está produciendo un declive en la aplicación de todas estas condiciones a la crianza.

Así, en lugar de ser cogidos en brazos, los niños pasan mucho más tiempo en carritos o asientos para coches que antes. Además, sólo el 15% de las madres norteamericanas amamanta a sus hijos durante meses, las familias extensas ya no existen y el juego infantil libre se ha reducido drásticamente desde 1970.

En su lugar, se han extendido prácticas y creencias nocivas sobre la crianza, como el aislamiento de los niños en sus propios dormitorios o la idea de que atender al llanto del niño demasiado rápidamente puede hacer que el niño “se malcríe”, explica Narvaez.

Al mismo tiempo, por estas u otras razones, investigaciones diversas demuestran que la salud y el bienestar de los niños y jóvenes norteamericanos han empeorado en los últimos 50 años: hay una epidemia de ansiedad y depresión entre los jóvenes; los comportamientos agresivos y la tasa de delincuencia aumentan en los niños; y la empatía, base de las actitudes morales y compasivas, se ha reducido en el caso de los estudiantes universitarios.

Según Narvaez, éste es un tema preocupante: “Los niños que no tienen sus necesidades emocionales cubiertas en los primeros años de vida tienden a ser más egoístas. No cuentan con el mismo grado de emociones relacionadas con la compasión que niños que han crecido en familias cálidas, sensibles”.

Los resultados de la presente investigación serán presentados en un simposio que se celebrará en octubre en la Universidad de Notre Dame. La preocupación sobre el estado en que, actualmente, llegan los niños a los colegios de Estados Unidos (con pobres aptitudes sociales, escasa regulación emocional y hábitos que no promueven los comportamientos sociales) ha inspirado el encuentro, tal y como se explica en la página web oficial.

14 enero 2011

Respuesta de UNICEF Reino Unido a los artículos periodísticos que cuestionan la recomendación de introducir alimentos complementarios a los 6 meses de vida

Respuesta de UNICEF Reino Unido a los artículos periodísticos que cuestionan la recomendación de introducir alimentos complementarios a los 6 meses de vida

Traducción: LLLA
Ha aparecido en los medios información sobre un artículo publicado en el British Medical Journal (BMJ) que cuestiona si la lactancia exclusive durante seis meses es adecuada para los niños británicos.1 Este artículo no está basado en evidencia nueva si no que realiza un re-análisis de evidencia antigua, en buena parte la misma que se usa como fundamento parfa las recomendaciones de destete de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Departamento de Salud del Reino Unido (DH).2 3

Cuando se tenga en cuenta este análisis debe remarcarse que tres de los cuatro autores han declarado estar asociados con la industria de alimentación infantil. Menos lactancia y una introducción temprana de alimentos complementarios llevarán a mayores ganancias para esta industria. (negrita no incluida en el original)



Hay abundante evidencia sólida de que la lactancia salva vidas y protege a corto y a largo plazo la salud de las madres y los bebés en los países industrializados. El amamantamiento reduce el riesgo de diabetes y obesidad en los niños y de cancer de mama en las madres. Se asocia también con una mayor capacidad para la crianza entre mujeres de bajos ingresos, y con una incidencia reducida de abandono y depresión postnatal, mejorando así las posibilidades de los niños4 5 6 7.

La OMS recomendó en el año 2001 que los alimentos complementarios se introduzcan alrededor de los seis meses mientras se continúa amamantando. Esto se basó en evidencia de que la introducción temprana aumenta los riesgos del bebé de sufrir infecciones y enfermedades. En 2003, DH también empezó a recomendar la introducción de alimentos complementarios ‘a los 6 meses’ modificando la recomendación previa de ‘entre los 4 y los 6 meses’. Los autores del artículo del BMJ cuestionan esta recomendación para los bebés del Reino Unido. La base de sus argumentos es que la postergación en la introducción de alimentos complementarios puede llevar a anemia ferropénica (AF), celiaquía y alergias alimentarias, y que la introducción de nuevos sabores puede mejorar la aceptación de vegetales de hoja verde y así estimular una alimentación saludable más adelante.



Anemia ferropénica

La AF está fuertemente influida por las reservas de hierro al momento de nacer (las cuales están relacionadas con la cantidad de hierro en la madre y el tiempo de gestación) y el corte temprano de cordón (el cual es todavía frecuente y puede reducir las reservas de hierro en un 33%). La AF está relacionada también con la pobreza y las privaciones. Asegurarse de que la madre no esté anémica y que se pospone el corte del cordón a su asegurará a su vez que las reservas del cuerpo del bebé y la leche materna brinden el hierro suficiente durante 6 meses8.

La mayoría de los alimentos que se les ofrecen habitualmente a los bebés en los primeros meses tales como cereal, fruta y vegetales, son pobres en hierro y por lo tanto no ayudarán a prevenir a AF. Sin embargo si se los introduce tempranamente antes de que el bebé los necesite, desplazarán a la leche materna y pueden por lo tanto reducir la cantidad de hierro ingerido9.



Celiaquía

La celiaquía es una enfermedad asociada con la introducción temprana de gluten (en los cereales). Se han realizado varios estudios de observación que han sugerido que el momento en que se introduce el gluten en la dieta puede influir en el desarrollo de esta enfermedad. Se les pidió al Comité Científico Asesor del Gobierno en Nutrición y al Comité para la Toxicidad de las Sustancias Químicas en Alimentos, Benes de Consumo y el Medioambiente que analizaran la evidencia sobre este tema y el borrador de su declaración puede encontrarse en el enlace (N de T: en inglés): www.sacn.gov.uk/meetings/sub_groups/maternal_child_nutrition/19012011.html

Esta declaración expresa que:

La evidencia disponible en la actualidad acerca del momento de introducción de gluten en la dieta del lactante y el riesgo subsecuente de celiaquía y T1DM es insuficiente para respaldar las recomendaiones acerca de la edad apropiada para la introducción de gluten en la dieta del lactante tanto para la población general como para sub-grupos de alto riesgo. Sin embargo, existe evidencia que sugiere que no estar recibiendo leche materna al momento de la introducción de gluten en la dieta se asocial con un riesgo mayor de desarrollar celiaquía en el futuro.



Alergias alimentarias

La incidencia de la alergia alimentaria genuina (en contraposición con la intolerancia alimentaria) es poco baja10. Existe especulación y algunos datos observacionales de que de existir una historia familiar de alergia genuina la introducción temprana de algunos alimentos puede ser beneficiosa. Se están llevando a cabo estudios aleatorios para explorar esta teoría. Si se probara esta teoría (lo cual no puede decirse que se vaya a lograr con certeza) entonces las familias de alto riesgo deberían ser asesoradas caso por caso. Esto no afectaría la política pública aplicada a la mayoría de los niños que no son afectados por la alergia.



Introducción de sabores amargos

El artículo del BMJ afirma que la introducción temprana de sabores amargos aumentará la aceptación de los vegetales verdes de hoja y así prevendrá la obesidad a futuro. Esto es especulación pura.

La leche maternal cambia de sabor dependiendo de la dieta de la madre y por lo tanto expone al bebé a varios sabores a partir del nacimiento. La preferencia en la comida depende de un número de factores, incluyendo qué se ofrece, cómo se ofrece y la actitud de los padres. Las recomendaciones del DH tienen en cuenta estos factores y alientan a los padres a que ofrezcan un espectro de comida saludable de manera adecuada.11



Recomendaciones

La iniciativa Hospital Amigo de UNICEF Reino Unido apoya la investigación continuada para mejorar la salud infantil. Si embargo, toda investigación nueva debe considerarse como parte de toda la evidencia y cualquier recomendación debería ser hecha basada en la totalidad de la evidencia y no en un único artículo. Es una circunstancia desafortunada que la oficina de prensa del BMJ y los medios del Reino unido se hayan enfocado en un único trabajo de comentario el cual ha resultado en títulos sensacionalistas y arriesga llevar a los padres a tomar conclusiones erradas y a poner en peligro la salud infantil.

La recomendación del DH es que los alimentos complementarios deben ser introducidos alrededor de los seis meses. Se reconoce que el desarrollo individual de los bebés varía en un amplio rango y que algunos bebés pueden estar listos para los alimentos complementarios antes de esa edad. Desde la introducción de esta recomendación, el número de bebés que experimentan la introducción de sólidos a los cuatro meses, la cual es potencialmente dañina, ha disminuido.12

Los profesionales de la salud deben seguir apoyando a las madres con información precisa basada en los lineamientos del DH y la OMS, ayudándolos a reconocer los signos que muestran que el bebé está listo para probar nuevos alimentos mientras sigue tomando el pecho.



1Frewtrell M, Wilson D, Booth I, Lucas A (2011) Six months of exclusive breastfeeding: how good is the evidence? BMJ 2011; 342:c5955 http://www.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmj.c5955

2 World Health Organization (2002), 55th World Health Assembly. Infant and young child nutrition. World Health Organization,(WHA55.25). http://apps.who.int/gb/archive/pdf_files/WHA55/ewha5525.pdf.

3 Scientific Advisory Committee on Nutrition (SACN), Subgroup on Maternal and Child Nutrition (SMCN). Paper for discussion: introduction of solid foods, agenda item: 3. 2003. SMCN/03/08. www.sacn.gov.uk/pdfs/smcn_03_08.pdf.

4 Ip S, et al (2007) Breastfeeding and Maternal Health Outcomes in Developed Countries. AHRQ Publication No. 07-E007. Rockville, MD: Agency for Healthcare Research and Quality. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK38337/

5 Horta B et al (2007) Evidence on the long-term effects of breastfeeding. WHO. http://www.who.int/child_adolescent_health/documents/9241595230/en/index.html

6 Gutman LM, Brown J, Akerman R (2009) Nurturing Parenting Capability: The Early Years. Centre for Research on the Wider Benefits of Learning. http://www.learningbenefits.net/Publications/ResRepIntros/ResRep30intro.htm

7 Strathern L, Mamun AA, Najman JM et al (2009) Does Breastfeeding Protect Against Substantiated Child Abuse and Neglect? A 15-Year Cohort Study. Pediatrics; 123; 483-493. http://pediatrics.aappublications.org/cgi/content/abstract/123/2/483

8 Dewey K, Chaparro M (2007) Mineral metabolism and body composition Iron status of breast-fed infants. Proceedings of the Nutrition Society (207), 66, 412–422 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17637094

9 Geissler C, Powers H (2007) Human Nutrition, 11th Ed Elsevier

10 http://www.nhs.uk/Livewell/Allergies/Pages/Foodallergy.aspx

11 Weaning (Department of Health, 2007) http://www.babyfriendly.org.uk/page.asp?page=115&category=10

12 Bolling K, et al (2007) Infant Feeding Survey 2005, Department of Health, London http://www.ic.nhs.uk/pubs/ifs2005



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