23 diciembre 2013

La deshumanización del bebé

Por Ana Charfén, IBCLC.
El bebé, nuestro hijo es humano. Es algo que no tendríamos que mencionar, si no se nos olvidara, a algunos, más seguido de lo que nuestro bebé quisiera, o de lo que es deseable.
Empecemos por los casos más obvios, en Facebook, he visto recientemente imágenes que muestran artilugios diseñados para sustituir el contacto humano, el contacto materno, con objetos y máquinas.
 El primero que podemos mencionar es el objeto que detiene la botella. El bebé toma su leche, artificial, cuando está en su sillita del coche. Lo primero que uno se pregunta es, ¿Dónde está la mamá?
Cuando una madre amamanta, el bebé está en los brazos de una de las personas que más lo quiere en el mundo, tomando la leche que le corresponde a su especie. Muchas mamás encuentran en esos momentos una gran satisfacción emocional.
Pensemos que en promedio una mamá amamanta por lo menos unas 8 veces cada 24 horas, digamos que en promedio 20 minutos. (no me gusta hablar de minutos, en la lactancia lo mejor es no contar minutos porque casi ningún bebé toma cierta cantidad de minutos siempre) Pero si simplificamos mucho este proceso, tendremos que un bebé amamantando está en los brazos de su mamá unos 160 minutos al día, es decir más de dos horas y media.
No es muy dificil imaginar que durante ese tiempo, nuestro bebé está viendo nuestro rostro, percibiendo nuestro aroma, escuchando nuestra voz y nuestro corazón, sintiendo nuestra piel. (Además de recibir el mejor alimento del mundo). Sonriendo, interactuando con mamá, socializando.
¿Qué sucede con el bebé que está en la sillita? (Quiero pensar que ninguna mamá que da mamila pondría al bebé en cada toma en la silla y usaría el aparato para detenerla) Bueno, igual hay alguna que si lo haga, su bebé estaría más de dos horas al día solo, interactuando con nadie.
Eso sin mencionar el riesgo de que el bebé se atragante o se incomode... Imaginemos la angustia de tener un biberón metido en la boca, y que no podamos sacarlo por más que intentamos porque el artilugio lo detiene eficientemente.

 Por otro lado tenemos el aparato que detiene el iPad. ¿Para qué tener hijos, si en lugar de escuchar nuestros arrullos y cantos, nuestro día a día, lo que hablamos con otras personas, con el papá, la abuela y los otros hermanos, podemos ponerlo en la silla con la pantalla frente a él?. No quiero imaginar el estímulo constante, y la incapacidad del bebé de dejar de ver lo que tiene al frente. Además de que existe evidencia de que los menores de 3 años no deberían estar frente a una pantalla en absoluto.
 Los tres primeros años de vida son críticos en el desarrollo del cerebro, explica Sigman, y los niños necesitan interactuar con sus padres, frente a frente, no con una pantalla de ordenador o televisión.
El bebé necesita a su mamá, y lo ideal es que forme una relación con ella, y con su papá a través del contacto humano.

Sin embargo, hay otros tipos de deshumanización que padece el bebé humano. Son unos que están profundamente anidados en nuestra cultura, y se repiten a través de los patrones que hemos adquirido del modo como fuimos cuidados en nuestra infancia, y que en ocasiones minimizamos, o no tenemos conscientes.
Quisiera comentar 3 situaciones en las cuales a menudo no consideramos a nuestro bebé como una persona, igual que nosotros.

Dejar al bebé llorar durante la noche, para que aprenda que nadie lo atenderá
El tema del sueño del bebé lo he abordado muchísimas veces en este blog. Pero podemos decir que el dormir solo es una situación rara para el ser humano, que en la cultura occidental sucede entre los 5 y los 25 años de edad, según el Dr. Carlos González. Porque todo el demás tiempo, nos gusta dormir acompañados (y si no lo hacemos en ese tiempo, no es por falta de ganas)
Si uno lee esos libros para "entrenar" al bebé a que "aprenda" a dormir, lo que encontrará son métodos conductistas, que primero apelan al miedo de los padres (Si no "enseñas" a dormir a tu hijo, nunca aprenderá, no secretará suficiente hormona del crecimiento, estará cansado durante el día). Esos libros intentan asustarnos, porque unos padres responsivos, simplemente no podrían dejar llorar al bebé deliberadamante por sí mismos. Y pongo entre comillas "aprender" porque el bebé no aprende a dormir. Aprende que aunque se desgañite, nadie le hará caso, y acaba por no llamar más.
La cuestión es que el dejar llorar a tu hijo, es deshumanizarlo. Es no verlo como una persona, que no puede hablar y que algo necesita durante la noche, algo que puede ser tan simple como sentir a las personas que más lo quieren cerca.
Cuando uno deja al bebé en la cuna, sale del cuarto, y lo deja llorar, está considerando que el bebé no es tan humano como el marido, o el abuelito. Nadie se atrevería a decirle a una persona adulta, que durante la noche no le haremos caso, si mi esposo me llamara en la noche y me dijera que necesita hablar, nunca se me ocurriría decirle que no es hora, que es hora de dormir, y que llore solito en su cama hasta que se duerma. Bueno pues al bebé si se lo hacemos, y eso que no puede hablar para decirnos lo que necesita.

El estimular al bebé para que defeque con un supositorio/termómetro

Muchos bebés amamantandos desde las 6 semanas y hasta que empiezan a comer alimentos sólidos, no evacúan diario. Eso es normal. No es estreñimiento.  Nos podemos dar cuenta porque después de unos días, acaba haciendo popó y no es sólida, sino pastosa. El estreñimiento son bolitas duras. (Los bebés que toman leche artificial si se pueden estreñir, una razón más para evitarla)
Cualquiera que diga que un bebé amamantado está estreñido porque no evacúa diario, simplemente desconoce que el bebé amamantando a veces no hace popó diario y es normal.
Lo peor es cuando escucho que muchas mamás han sido aconsejadas en "estimular" el ano del bebé con un supositorio/termómetro u otro objeto, para que defeque. Bueno ya vimos que es normal que no defeque, ahora el estimularlo es simplemente innecesario en el mejor de los casos, y en el peor, pensémoslo bien, bastante raro.
Cuando introducimos un supositorio o termómetro en el ano de nuestro bebé, nuevamente y sin darnos cuenta, lo estamos deshumanizando. Creo que muchas mamás y papás simplemente no considerarían poner un supositorio o termómetro en el ano de un niño digamos de 6 años. Porque ya lo vemos como persona, sabemos que no le gustaría, y muchos pensaríamos que es humillante o hasta dañino para su bienestar.
Bueno pues es igual con el bebé, pero nuevamente, no lo vemos como persona.


La circuncisión
No existe ninguna asociacion médica que rutinariamente recomiende la circuncisión. De hecho está prohibida en algunos países del mundo, como Alemania y Australia.
La mayoría de los hombres no están circuncidados, y el país donde hay más niños circuncidados es Estados Unidos donde son el 55%. 
Globalmente, el 70% de los hombres en el mundo están intactos con su prepucio.
La mayoría de los niños que son circuncidados, lo son por motivos religiosos o porque sus padres así lo desean cuando nacen, y no imaginan que pueda ser de otra manera. Si pensamos en la ética de esta situación, podemos considerar desde el punto de vista médico, que la circuncisión es simplemente un procedimiento estético, que no previene enfermedades como antes se pensaba, y que causa dolor y sufrimiento en una persona que es incapaz de consentir a ese procedimiento, y que inclusive en ocasiones provoca riesgos mayores. Para leer más acerca de como la circuncisión tiene efectos que perduran toda la vida, ir aquí
Pensemos los siguiente:
Cuando un padre o madre presenta a un bebé para circuncidarlo, el bebé es el paciente, el cual tiene derecho a conservar su integridad genital. No debería ser tan dificil darnos cuenta de que el bebé tiene derecho a decidir si una parte de su cuerpo, en este caso el prepucio, debe ser cortado o no.
La mayoría de las veces que pasado el tiempo en que un niño deja de ser bebé y se le hace una circuncisión, hay tratamiento más conservador para evitar cortarle el prepucio. Muchas personas desconocen que hay que hacer con el pene natural de un bebé.
Las niñas y los niños tienen pliegues naturalmente en sus genitales, y a nadie se le ocurre que hay que lavar adentro de la vagina de una niña, es cuestión de sentido común saber que la vagina se limpia sola. Si llega a haber alguna irritación, con cremas se puede curar. Igualmente el prepucio está unido a la cabeza del pene, y no hay que limpiarlo por dentro, de la misma manera que no limpiamos los parpados por dentro, ¡y mucho menos los cortamos!
Por ejemplo, se sabe que las mujeres de 50 años, tienen una probabilidad de 8.74% de contraer cancer de seno durante sus siguientes 30 años. Y a nadie se le ocurre que dada que la probabilidad es tan alta, es necesario extirpar los senos de las niñas recién nacidas.
Cuando llevamos a nuestro bebé a circuncidar, nuevamente los estamos deshumanizando. Le estamos quitando el derecho de decidir sobre su propio cuerpo, y lo estamos condicionando para que siga haciendo eso con sus posibles hijos.

Yo pienso que los papás, cuando tengamos dudas de cómo actuar ante alguna situación relacionada con nuestro bebé, debemos pensar en la regla de oro: en cómo nos gustaría ser tratados nosotros mismos.
No olvidemos que nuestro bebé, aunque no pueda hablar, es un ser humano, es una persona, igual que nosotros


Levy, K. N. (2013). Introduction: Attachment Theory and Psychotherapy. Journal Of Clinical Psychology, 69(11), 1133-1135. doi:10.1002/jclp.22040

Colmer, K., Rutherford, L., & Pam, M. (2011). Attachment theory and primary caregiving.Australasian Journal Of Early Childhood, 36(4), 16-20.

¡Carga a tu bebé!